Capítulo 17 «Halo»

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Camille terminó de empacar sus últimas pertenencias y cerró la cremallera de su maleta. Luego miró su equipaje en la cama, lo examinó por un rato y probó tomando el asa para intentar levantarlo. No tuvo éxito.
—Yo la llevo —se ofreció Tom, con expresión divertida. Camille se sintió ligeramente sobrestimada, pero se limitó a alzar una ceja y a no negarse a su ayuda.
Afuera en el pasillo los esperaba Brokelle y Bill, con todo su equipaje. A Camille le pareció gracioso ver que el equipaje de Bill duplicaba al de Brokelle, y obviamente el de ella misma.
—¿Qué? —preguntó Bill al ver la mirada de la pelirroja. Camille se limitó a echarse una última carcajada mientras decía un poco creíble «nada»
—Bien, supongo que nos veremos en Alemania —murmuró Tom dirigiéndose a Camille. Ella asintió, y Tom logró robarle un rápido beso en los labios, como despedida. No era mucho el tiempo que estarían separados, si acaso un par de horas, pero Tom siempre aprovechaba cada oportunidad para tener algún tipo de contacto con ella.
—Adiós, cariño —decía Brokelle mientras iba siendo prácticamente arrastrada por Camille. Mientras el elevador les permitiese y no cerrase las puertas, Bill aprovechaba para lanzarle besos al viento, a lo que Tom hacía lo mismo, pero con miradas “seductoras” que Camille sólo respondía con una sonrisa.
Finalmente las puertas se cerraron, y cuando volvieron a abrirse, el mismo hombre que había recogido a Camille cuando llegaron a Francia, esperaba en el lobby del hotel. Al verlas se acercó a ellas, ofreciéndoles ayuda con su equipaje, algo a lo que por supuesto, Camille no se negó. Ambas caminaron hasta llegar al auto que las esperaba fuera, un lujoso Bentley, el mismo de la vez pasada.
Camille, antes de entrar al auto, se volteó disimuladamente para encontrarse con Tom en el lobby. Tom le sonrió, y Camille miró a un lado y luego al otro. Cuando estuvo segura de que nadie podía verla, se quitó sólo un momento sus lentes de sol, le guiñó un ojo al pelinegro, y volvió a ponérselos.
Tom jugueteó con su piercing un segundo, y al siguiente Bill tocó su hombro haciéndolo voltearse. Camille terminó por entrar al auto, y mirando por la ventana, partieron directo al aeropuerto.
«Adiós, París» Dijo para sus adentros, al tiempo que tomaba una gran bocanada de aire. Era hora de volver a la realidad

―●―

Brokelle le extendió el tiquete de avión a una de las azafatas, y después de una amable sonrisa finalmente pudo entrar al avión. Miró su número de asiento, y luego al de Camille, que ella sostenía en las manos, y entonces reparó en que los asientos que tenían eran diferentes.
—Lo sabía, Evan es un incompetente —espetó Camille al ver sus tiquetes. Brokelle permanecía con el semblante decepcionado—. Vamos, el vuelo no será muy largo. Estaremos bien.
Brokelle torció el gesto, no muy convencida de lo que su mejor amiga le había dicho. Si Brokelle tenía mala suerte en algo, debía ser definitivamente en sus acompañantes de vuelo.  Sólo un par de veces habían viajado separadas, y en las dos por poco Brokelle salió violada, o en el peor de los casos, con un acosador que la siguió hasta su departamento. Cabizbaja, tomó su equipaje y buscó su asiento. Cuando lo encontró, para suerte de ella, aún no había nadie.
Sólo esperaba permanecer así el resto del vuelo, o simplemente que ésta vez sí le tocase con un acompañante normal.
Camille aún estaba batallando con uno de los compartimentos para meter su equipaje. Por suerte, allí la mayoría eran franceses, y los pocos alemanes que entendían cuanta obscenidad salía de su boca, no decían nada.
—¿Necesita ayuda? —preguntó una voz a sus espaldas. Camille dejó de batallar con su maleta para voltearse. Era una chica, no muy alta, vestida con el uniforme de la línea aérea.
—Oh, claro—Se apartó para ver como la chica con un simple golpe lograba hacer que el equipaje cupiera en el compartimento. Sacudió sus manos, y con una sonrisa amable logró marcharse.
Camille se sintió tonta por un segundo. Pero después de eso simplemente se sentó, y tomó una revista para leerla al resto del viaje. Aunque a veces pensaba que debían hacer algo con la actualización de las mismas, dado que lo que estaba leyendo rondaba el año 2013, muy lejano tomando en cuanto que se encontraban en el año 2015.
O bueno, ya que faltaba solo un mes para final de año, podía decirse que ya estaban en el 2016.
—Disculpe, ¿está ocupado este asiento? —escuchó a alguien preguntar. Le iba a responder con obviedad, dado que si el tiquete de aquella persona decía ese número en específico, obviamente no estaría ocupado. Justo cuando apartó la vista de la revista, abrió su boca para responder, pero no salió ni una sola palabra.
—¿Te alegras de verme? —preguntó Tom con una sonrisa burlista. Camille volcó los ojos y se echó una risa.
—Eres increíble —dijo cuando Tom se sentó a su lado—. Imagino que Bill está con Brokelle ¿no?
—¿Por qué no lo verificas por ti misma, eh?
Camille se volteó y encontró a Bill y a Brokelle besándose y acariciándose unos cuantos asientos atrás. Se echó una carcajada.
—Esos dos son inseparables —murmuró volteándose nuevamente, y Tom estuvo de acuerdo asintiendo y esbozando una sonrisa divertida—. Y… ¿cómo lo hicieron?
—Camille, un mago nunca revela sus trucos —respondió Tom sonriendo, arqueando una ceja. Camille volcó los ojos.
—No sé porque me molesto en preguntar —repuso volviendo a su lectura, ignorando a Tom y su enorme ego. A veces le preocupaba cómo lo hacía, pero últimamente se estaba acostumbrando.
La lectura se tornó aburrida, e impaciente porque el avión despegase, miró por la ventanilla, un último vistazo a Francia. No quería volver a Alemania, aunque extrañase su casa, allí tendría que volver a su vida, a sus discusiones con Caleb, y para empeorar las cosas, ahora se sumaba la molesta presencia de Charlotte. Aunque ahora que lo recordaba, para ese momento Charlotte ya tendría que haberse ido. De pronto sus pensamientos se interrumpieron cuando Tom tocó su hombro, Camille se volteó hacia él.
—Actúa como si no me conocieras —dijo en voz baja Tom. Camille frunció el ceño, extrañada.
—¿De qué…?
Y su frase la interrumpió una voz en el centro del pasillo.
—¡Camille!
La susodicha alzó la vista y se encontró con Evan, de pie al lado de Tom.
—¿Por qué no estás con Brokelle?
Camille tragó con dificultad, y se presionó a sí misma para inventar una excusa.
—Bueno, Evan, esa es una pregunta que debería hacerte yo a ti.
—¿De qué hablas? —espetó Evan —. Me aseguré de que estuviesen juntas.
—Oh claro, y lo lograste —dijo con ironía Camille.
—Un momento ¿quién es este tipo?
—No tengo ni la menor idea —respondió Camille.
—Pues parece que Brokelle sí conoce bien a su compañero de viaje —replicó Evan mirando extrañado. Camille maldijo por lo bajo y se volteó, para encontrarse a Brokelle y a Bill besándose en sus respectivos asientos.
—Ya sabes cómo es Brokelle —murmuró Camille restándole importancia al asunto. Evan permanecía con el ceño fruncido, incapaz de entender lo que estaba sucediendo. Él estaba más que seguro que las chicas estaban juntas, en realidad lo único que había hecho fue cambiar las fechas del tiquete, no el número de asiento. Al ver que Camille se comportaba muy tranquila con todo el asunto, simplemente se encogió de hombros y se dispuso a irse a su asiento.
Camille suspiró audiblemente cuando se fue, y le lanzó una mirada envenenada a Tom.
—¿Qué? —musitó Tom cohibido—. No me mires así que fue idea de Bill.
Camille volcó los ojos y volvió a leer su revista. Frente a ella unas luces alumbraban, haciéndole saber que pronto despegarían, se abrochó el cinturón de seguridad, y pronto el sueño la venció, cerrando los ojos y apoyando la cabeza en la ventanilla.
―●―

—Camille, Cam —Escuchaba una voz a lo lejos que le susurraba. Cuando comenzó a despertar, también se dio cuenta de que una mano la sacudía, tomándola por el hombro.
—¿Llegamos? —preguntó con voz somnolienta.
—No, aún no.
Camille abrió los ojos de par en par, furibunda.
—¿Y entonces para qué carajos me despiertas? —cuestionó levantándose de golpe y mirando a Tom con expresión de “voy a matarte”. Lo cierto era que Camille era extremadamente delicada con su sueño, y el simple hecho de despertarla podría convertirla en un verdadero “monstruo malhumorado”, como le llamaba Brokelle.
—Es que…estaba aburrido —se excusó Tom encogiéndose de hombros. Camille miró su reloj de pulsera y se dio cuenta que no llevaban más de 20 minutos volando.
—¿Cómo puedes estar aburrido? ¡Llevamos 20 minutos de viaje! —vociferó y casi todas las miradas se clavaron en ella, a excepción de Bill y Brokelle que estaban más que ocupados en sus propios asuntos.
—Lo siento ¿vale? Sólo duérmete otra vez, y ya —dijo Tom con simpleza.
—Claro, como si fuera tan fácil —bufó Camille, y volvió a tomar su revista de manera violenta. De modo que ahora que estaba despierta, debía buscar algo qué hacer. Frente a ella en unas de las pantallas del avión pasaban una película, se entretuvo unos minutos hasta que escuchó decir a Tom en conjunto con una carcajada:
—No puedo creerlo.
—¿Qué?
—Brokelle fue al baño hace 3 minutos.
—¿Y?
—Observa —dijo Tom, y mirando su reloj de pulsera comenzó a contar en voz baja—:Uno, dos y…tres—En ese preciso instante Bill pasó caminando por el pasillo, en dirección a los baños.
Camille no hizo más que echarse una risa, y siguió viendo la película.
—Se ha copiado mi plan —murmuró Tom, asomando la cabeza al pasillo de vez en cuando—. Increíble, ¿puedes creer que me llamó desagradable por hacerlo en un avión?
—¿Tienes plan para follarte a las chicas en los aviones? —preguntó Camille.
—¿Qué puedo decir? Soy un hombre precavido.
Camille volcó los ojos y trató de seguir con su lectura.
—¿Quieres probarla? —preguntó Tom sacándola de su momento de concentración. Camille se echó una carcajada y mientras negaba con la cabeza, respondió:
—Sigue soñando.

―●―

Después de una melosa despedida en el aeropuerto, Brokelle y Bill tuvieron que separarse. Y mientras las chicas caminaban hacia la salida, Brokelle no dejaba de repetir cuán enamorada se sentía. Camille ignoraba sus comentarios, y caminaba más deprisa, de pronto se sentía ansiosa por llegar a su casa.
Cuando salió encontró a Karl en el capó del Cadillac, probablemente esperando por ellas. Camille sonrió al verlo y se acercó a él rápidamente.
—Karl, qué gusto verte de nuevo —dijo Camille—. ¿Nos ayudas con las maletas?
—Claro, señorita.
Karl se dispuso a tomarla y las metió al maletero, detrás del auto. Camille se adentró al auto al igual que Brokelle, y ambas se abrocharon el cinturón de seguridad, esperando a que Karl encendiese el auto y partieran. Ahora que estaba en Alemania ya no pensaba lo mismo de antes, si bien quería quedarse en Francia, para ella no había nada como estar en su país natal. La brisa, las personas, las costumbres, todo era abrumador, y sin embargo le encantaba.
Finalmente Karl se estacionó y les ayudó con el equipaje, Camille le agradeció al entrar a la casa, y apenas él se marchó, Brokelle y Camille se dejaron caer en el sofá, exhaustas. Justo cuando Camille iba a cerrar sus ojos, una voz chillona pareció destrozar sus nervios…y sus tímpanos.
—¡Chiicaaaaas!
Camille cerró los ojos con fuerza, maldiciendo por lo bajo. Reconoció perfectamente su voz, y no podía creer que aún se encontrase allí.
Brokelle se incorporó de inmediato, y ambas se abrazaron eufóricamente en el centro de la sala de estar. Camille no se molestó en levantarse, pero de todos modos Charlotte se acercó a ella y la abrazó a pesar de la incomodidad que eso representaba para ambas.
Finalmente Camille se liberó y Charlotte se mantuvo dando un par de brincos mientras aplaudía.
—¡Las extrañé tanto! —chilló articulando con las manos—. ¡Y han pasado tantas cosas desde que se fueron, no me lo van a creer!
—Y… Charlie…no quiero ser grosera pero, ¿por qué no te has ido?
Brokelle le dio un codazo a Camille.
—¡También tengo que contarles eso! —respondió la rubia—. ¡Vamos, vamos! ¡Levántense, hay mucho que hablar!—Se acercó y las tomó a ambas de las manos, luego las jaló obligándolas a incorporarse.
Al menos Brokelle disimulaba bien su cansancio, y fingía estar interesada en lo que fuera que Charlotte contaba, pero Camille por más que lo intentó no logró hacerlo. Prácticamente arrastrada por la rubia, ambas subieron a la habitación de ella, y cuando abrieron la puerta, la mandíbula de Camille por poco cayó al suelo.
Miró hacia los lados, y un repentino dolor de cabeza la invadió. Era probablemente el color de las paredes, un rosa chillón que encandilaba con solo verlo. Las otras cosas que Camille logró ver fueron un par de peluches y algo de ropa interior tirada en una esquina.
—¿¡Y!? ¿¡Qué les parece!?
—Es algo…mmm…pintoresco —Brokelle fingió una sonrisa y trató de no parecer mareada.
—¿Les gusta? —cuestionó la rubia, esta vez dirigiéndose a Camille.
Brokelle evitó con sólo la mirada que Camille dijese algo inapropiado.
—S-sí—Una simple palabra, pero para Camille toda una faena.
—¡Lo pinte yo misma!
Camille y Brokelle se miraron mutuamente, tragando con dificultad.
—Pero eso no importa, tengo que darles las buenas noticias —Charlotte hizo un ademán para que las chicas se sentaran al lado de ella en la cama, y una vez que formaron un círculo sobre las sabanas de gatitos, Charlotte habló:
—Bueno chicas, hablé con mi papi y no van a creer lo que pasó…—Se quedó en silencio tratando de agregarle algo de “suspenso” a la situación—¡Me voy a quedar a vivir para siempre con ustedes!
«Para siempre» Hizo eco en la cabeza de Camille, y con su expresión lo dijo prácticamente todo.
Brokelle fingía que estaba feliz, y Charlotte repartía abrazos eufóricos y daba aplausos al aire. Entre tanto, en la cabeza de Camille, ya comenzaba a maquinarse la manera de sacarla de su casa y cotizaba cuánto costaría volver a pintar la habitación de huéspedes. No podía creer que le hubiese hecho tal atrocidad a su nueva casa.
—Camille —una voz la trajo de vuelta a la realidad—. ¿Estás bien?
—Sí, sí…sólo estaba… ida —Brokelle le miró con expresión extrañada, pero simplemente la ignoró después al saber de qué se trataba.
Ella estaba un poco confundida con la actitud de Camille hacia Charlotte, porque por más que a Camille no le agradase alguien, ella no solía ser tan…hostil. Lo mejor era que Charlotte no se daba cuenta, o si lo hacía era muy buena ignorándolo, pero Brokelle no podía simplemente ignorarlo. Debía haber una razón para que Camille fuese así con ella.
—Broke ¿estás escuchando? —cuestionó Charlie. Brokelle sacudió su cabeza, saliendo de sus cavilaciones.
—Sí, sí…lo siento.
Charlie ignoró su repentino desinterés y continuó contándole sobre el chico nuevo que había conocido.
—Sí, entonces después de que las dejé en el aeropuerto, choqué de frente con un chico. Me pidió disculpas y al verme llorar ¡se preocupó por mí! ¿No es eso lo más tierno del mundo? —Brokelle asintió automáticamente—. En fin, me invitó a un café y allí hablamos de porque yo lloraba. ¡Me consoló un rato y luego me pidió mi número de teléfono!

―●―

—¿Y te lo dio? —preguntó Tom atento a la conversación de Gustav.
—¡Claro que sí! —respondió con una sonrisa galante—. Es hermosa, deberían conocerla…
—¿Cómo se llama? —preguntó Tom.
—Tal vez ya se la folló —intervino Bill y todos soltaron una carcajada, excepto Gustav.
—Se llama Charlotte, y tiene un acento francés irresistible.
Tom se ensimismó en sus recuerdos. ¿Charlotte? ¿Acento francés? Oh, no…
—¿Cómo dijiste que era?
—Rubia, estatura media. Ojos hermosos y azules…
—¿Las tiene grandes? —preguntó Tom haciendo la mímica en su pecho.
—Pues…sí —admitió el rubio con sonrisa traviesa, aunque después reparó en el hecho de que Tom la conocía—. Un momento, ¿la conoces?
—Ehmm…yo…creo que sí.
—¿La conoces, conoces o la CONOCES?
—¿Qué diferencia hay en eso? —preguntó Bill llevándose una gomita a su boca.
—¡Cállate! —dijeron Gustav y Tom al unísono—. Responde Tom…
—Yo… la medio conozco —admitió el de trenzas.
—¿Te la follaste? —preguntó Gustav llevando ambas manos a su boca, rogando porque la respuesta fuese un no.
—No —respondió Tom, y Gustav sintió el alivio recorriendo su cuerpo—. Pero…
«Joder» dijo Gustav para sus adentros, «maldito “pero”»
—Pero sí nos besamos —finalizó, y para suerte de Gustav, aquello no era tan grave.
—Joder, por un momento pensé que tú y ella…
—Oh no, nos interrumpieron —dijo Tom, y Gustav volvió a sentir su enojo.
—¿¡Cómo que los interrumpieron!?
Tom cayó en cuenta de que lo que había dicho, había sido estúpido. Bill seguía comiendo gomitas, desconociendo toda la discusión y su origen.
—Pues…que…justo cuando las cosas se pusieron un poco calientes, su compañera de cuarto nos interrumpió.
—¿O sea que si hubieras tenido sexo con ella de no ser por su compañera de cuarto?
—Técnicamente…sí.
—¡Idiota! —espetó Gustav dándole un golpe inofensivo en el hombro.
—¡Oye, oye! —se quejó Tom—. Yo la conocí primero, así que si alguien tiene derecho a reclamar, soy yo.
—¡Por favor, tú sólo te la hubieras follado!
—¿¡Y tú no planeas hacer lo mismo!? —cuestionó Tom. Gustav calló, y el pelinegro se dio cuenta que en realidad, esa no era su intención. Bill miraba la escena como si fuese una película, calmando sus nervios mientras comía gomitas.
—Lo siento… —musitó Tom.
—Está bien, creo que… si tú quieres estar con ella, yo debería…
—Por favor, Gustav. Ella fue sólo…sólo diversión. Ya tengo a alguien nuevo—Y esbozó una sonrisa pensando en Camille.
—¿Alguien quiere gomitas? —preguntó Bill de la nada. Las miradas de Gustav y Tom se clavaron en él, fulminantes—. Joder, no les hubiese ofrecido nada —se quejó y salió de la habitación en busca de más gomitas.
—Entonces… ¿realmente te gusta esta chica, eh? —preguntó Tom palmeando la espalda de su amigo. Gustav sonrió sin poder evitarlo, y se sonrojó.

―●―

Camille había decidido salir de casa. Habían sido muchas cosas para un solo día, y conocía a la persona perfecta para calmarla. Muchos creerían que su madre, por el gran parecido físico, pero no lo era. Su madre había muerto cuando Camille tenía sólo cuatro años, y a partir de ese momento, quién jugó ese rol fue la hermana gemela de su madre, su tía Sarah.
No solía llamarle tía porque se sentía incómoda, tampoco mamá porque no lo era, de modo que simplemente optó por llamarle por su nombre. Estacionó su auto, y subió un par de escalones del pórtico, hasta llegar a la puerta y tocar un par de veces.
Sarah finalmente abrió, y la recibió con un gran abrazo. Se hizo a un lado para que Camille entrase, y tomó la gabardina de su sobrina para guindarla. Ambas caminaron hasta un pequeño desayunador en la cocina, y allí Camille se sentó y suspiró prolongadamente.
— ¿Y, como te fue en Francia? —preguntó Sarah, sirviendo un poco de té para ambas.
Camille no pudo evitar esbozar una sonrisa, pero ésta era diferente, una mezcla entre traviesa y tímida.
—Pues, bien…
—¿Sólo bien? —cuestionó Sarah suspicaz, extendiéndole el té.
—Sí.
—Vamos, conozco esa sonrisa —insistió la castaña.
Camille se echó una carcajada.
—Nada, sólo…fue lindo.
—¿Algún francés afortunado? —cuestionó moviendo animadamente las cejas.
—Pues, no precisamente francés… —respondió Camille, y Sarah pareció decepcionarse.
—¿Fuiste a Francia y no conseguiste a ningún francés?
—Supongo que… sí.
Sarah negó con la cabeza.
—Entonces que este chico realmente te gusta…
—No —se apresuró a decir—. Bueno, es sólo… no es nada serio.
—¿Y él sabe de…bueno, lo que haces?
Para Sarah resultaba realmente incómodo hablar sobre el trabajo de Camille, aún cuando llevaba treinta años lidiando con eso. Solamente no quería que su sobrina acabase con el mismo destino de su hermana gemela, pero por ahora, debía resignarse a que Camille no tenía un trabajo normal.
—Sí, lo sabe. De hecho él…
—¿Hace lo mismo? —adivinó.
—Algo así, aún no estoy segura…
Sarah le dio un sorbo a su té.
—Pero bueno, no vine a hablar de eso—Camille hizo un ademán con la mano, como disipando la idea—. Tengo peores noticias.
Sarah le dio el último trago a su té y se levantó para dejarlo en el lavabo.
—¿Recuerdas a Charlotte? —preguntó Camille. Sarah asintió al tiempo que volvía a sentarse frente a ella—Se suponía que debía irse hace una semana, pero para mi desgracia decidió quedarse viviendo con nosotros.
Sarah se echó una carcajada.
— ¿Porqué tanto resentimiento hacia ella, eh? Eran muy amigas cuando eran niñas… A veces hacían pijamadas aquí y recuerdo que una noche en particular me quebraste el tacón de unos zapatos—Sarah rió mientras un conjunto de recuerdos azotaban su memoria—. Sí, definitivamente fuiste tú. No entiendo como no quedaste traumada con los zapatos después de semejante castigo.
Camille rió.
—Todo lo contrario, ahora no puedo ver unos zapatos de tacón y no comprármelos.
Ambas rieron. La tarde transcurrió así, entre risas y recuerdos, a veces a Camille se le soltaba algo de Tom y Sarah bromeaba con eso. Camille se sintió bien, hacía mucho que no hablaba con su tía, y realmente lo necesitaba.




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3 Response to Capítulo 17 «Halo»

the flacks
7 de diciembre de 2010, 13:47

Hi!!! …esta chévere los capítulos, ya me puse al día xD,

Que penita que se fueron de Paris, también que la estaban pasando,
Más bill y brokelle jajajaj, mira nada más, en el baño del avión, quien iba creer que bill es más vivo que tom XD, au de nuevo charlotte que mala suerte la de camille, ROSA? Cuarto rosa?, yo que camille le hacia que pinte de nuevo el cuarto,

— ¡Lo pinte yo misma!

Camille y Brokelle se miraron mutuamente, tragando con dificultad.

— Pero eso no importa, tengo que darles las buenas noticias. — Charlotte hizo un ademán para que las chicas se sentaran al lado de ella en la cama, y una vez que formaron un círculo sobre las sabanas de gatitos, Charlotte habló:

Sabanas de gatito? XD ajajja aunque mi hermana tiene uno pero lo odio, el gato parece virolo ajjajaajja,

«Para siempre» Hizo eco en la cabeza de Camille, y con su expresión lo dijo prácticamente todo.

Para siempre!!!!?....pobre camille aguantarla’ y eso que solo es un personaje y me cae odiosa

— ¿Y te lo dio? — Preguntó Tom atento a la conversación de Gustav.
Gustav!!!!!...siiii…ahora van salir los cuatro?.

— Tal vez ya se la folló— Intervino Bill y todos soltaron una carcajada, excepto Gustav.

Jajaj ese bill habla por experiencia

— Se llama Charlotte, y tiene un acento francés irresistible.

0_0…charlotte con gustav?!!!!!....OH dios!!! Quiero ver esa parejita tan dispareja

— Pero sí nos besamos— Finalizó, y para suerte de Gustav, aquello no era tan grave.

Pero si para camille…así que se besaron, ay va ver guerra

Jajaja ese bill, siempre son sus gomitas,

Me gusta tu fic mujer!!!!...m encanta, asi que te sigo XD….bueno espero el otro capi,
Estare atenta

7 de diciembre de 2010, 22:10

!adios paris ! que triste que se vayan de la ciudad el amor x(
pero las aventuras seguiran de eso estoy segura con la gran imaginacion que tienes ♥
broke siendo acosada jajajajaja apuesto a que si se hubiera encontrado con bil en un avion hubiera sido acosada por él
increible bill haciendolo en el baño del avion se ve que no pierden el tiempo xD me mate de la risa ni tom lo ha hecho jajajajaja
cambiaron los asientos !!!! que lindos
evan otra vez parece como si las estuviera espiando x/
— Sigue soñando. si tom sigue soñando como estara tom al ver que su hermano fue mas rapido que el
charlotte se quedara para siempre imposible no creo que camille la pueda aguantar o la mejor si ????
las paredes rosa que HORROR yo ya lo hubiera botado a palazos pero en el caso de camille seria a pistolasos xD
gustav y charlotte o.o esta pareja si que la va a romper y tom se la queria follar menos mal que camille intervino ese rato

— ¿Alguien quiere gomitas? — Preguntó Bill de la nada. Las miradas de Gustav y Tom se clavaron en él, fulminantes. — Joder, no les hubiese ofrecido nada— Se quejó y salió de la habitación en busca de más gomitas.
amo a las gomitas xD
ahhhhhhh bill siempre tan pacivo y parece que no importara nada solo ♥broke♥
la tia de camille no parece tia que bien que tenga alguien que se preocupe por ella como una madre !!!!
el titulo y la cancion !!!hermosas xD
todavia no puedo creer que me haya perdido estos dos capitulos x/
muero por leer el otro capitulo ♥

8 de diciembre de 2010, 15:34

Por fin termino de leerlo xD
Amo a Sarah :D es tan linda que quisiera que fuera mi madre (?) y así ser la prima de Cam ♥_♥ hahahahah
Bill es un idiota xD sólo piensa en comer sus estúpidas gomas mientras los otros están discutiendo por la rubia esa que no me cae ¬¬º
Es que es tan estúpida d.d la odio la odio la odio la odio LA ODIO Ò.Ó
Y encima conoció a Gustav e.e y al imbécil le gusta d.d (nótese que hoy ando muy molesta) xD
Las paredes de... de... ¿rosa? ¿Pero qué rosa? Porque hay varios rosas, hay un rosa que medio que me gusta, pero viniendo de esa tonta debe ser un rosa tipo Paris Hilton (?) *iujj*
Que se quedará a vivir PARA SIEMPRE ¡¡¡¡¡Nooooooo!!!! Yo creí que despues de Francia no volvería a saber de ella por el resto de UTOPIA hasta que mencionaras y repiro, sólo mencionaras que había sido aplastada por el camión de basura cuando su taco se quedo en medio de la pista y se inclinó a recogerlo *suelto una risa maligna y extiendo mis brazos al cielo mientras mis ojos están rojo sangre* (?
Pero ahora me la tendré que bancar que esté con Gustav ¬¬º MUERETE RUBI CON TETAS GRANDES! Ò.Ó

Owwwwww! Amé cuando apareció Tom para sentarse al lado de Cam en el avión *ojitos que se llenan de lágrimas* es que es tan.... Tom (?) xD

Y cuando se aparece Evan PUTAMADRE! Yo creí que ahí correría sangre (?) asi tipo secuestraban el avión mismo película xD pero menos mal que Evan no conoce ni a Bill ni a Tom *alivio*

Y Bill con Brokelle no pierden el tiempo ¬¬º a Bill lo veo más rápido que a Tom xD Y esa parte cuando se van al baño O.O *ladeo un poco mi rostro, ensancho mi sonrisa sin mostrar mis dientes y mis cejas se mueven una y otra vez con una mirada pervertida*
Ese par son los más pastelosos del Fic xD pero me encantan ♥_♥

Oh, oh! y la parte cuando Cam se baja los lentes y le guiña el ojo =OOOOOOOOOO LA AMO! xD Tenía que decirlo xD

Me acabo de dar cuenta de algo, y es que mi comentario va desde el final al inicio xD o sea al contrario, mismo video de Tokio Hotel jskajskajskasjksjaksj

Ya, quiero saber más de los personajes :D pero ya vi tu aclaración de que el de Cam será el último ¬¬º *elevo mi puño y te saco el dedo medio* ok no xD

Sigue pronto Souuuu, el capi estuvo jdadhajkfhaf (?) xD

Te adorooooo ♥